
CORRUPCIÓN A GRAN ESCALA
Por Omar Sabat
Los últimos hechos que nos han dado a conocer los medios de comunicación, ante el increíble fraude cometido al interior de Chiledeportes no han dejado indiferente a nadie. Por estos días se comenta en todas partes lo vergonzosa que resulta esta situación para los miembros de esta institución y para todos los chilenos.
Sobre todo si recordamos que a diario miles de jóvenes, con el propio esfuerzo y el de sus padres, practican y desarrollan disciplinas deportivas para representar a nuestro país en diversas competencias.
Lo que ha pasado en Chiledeportes, o “Chilerecortes” como se le dice con más fuerza por estos días, eleva un urgente llamado de atención para que el Gobierno enfrente de una vez por todas la corrupción existente al interior de las instituciones públicas y evite la dilapidación de los recursos del estado.
Las cosas hay que decirlas por su nombre: la Concertación es el conglomerado político que gobierna actualmente, por lo tanto, si son ellos quienes administran estos recursos, son ellos los responsables de velar para que los fondos entregados a esta institución sean utilizados correctamente. Los responsables de estos hechos tienen nombre y apellido, y no es aceptable que el Gobierno haya tenido conocimiento de lo que pasaba desde el 11 de marzo de este año, y no adoptaran las medidas adecuadas para frenar la corrupción generalizada que existe en Chiledeportes.
Desgraciadamente la práctica habitual de fraudes e irregularidades se ha ido institucionalizando. Todavía están frescos en nuestra memoria los casos más emblemáticos como MOP- GATE o MOP – GESCAM, que nos abrieron los ojos respecto a estas prácticas.
La corrupción no va a ser eliminada con comisiones que nos entreguen diagnósticos que, al final, no nos conduzcan a nada. Es tiempo de que se implementen medidas eficaces y concretas. Es hora de que la Sra. Bachelet nos muestre la “mano dura” que prometió contra la delincuencia y “las manos limpias” que ofreció contra la corrupción. Es ahora cuando el país necesita que se lleve a la práctica el “caiga quién caiga”, que en el gobierno de Lagos nunca se hizo efectivo.
Esto que estamos conociendo es la punta del iceberg. Se trata del resultado de una muestra aleatoria, por tanto, si se empiezan a revisar todos los proyectos a los que se les adjudicaron fondos, probablemente la cantidad de dinero que ha sido malversado será aún mayor.
Para frenar todo esto no es suficiente con la renuncia de los directores regionales, ni con el anuncio de que se van a aplicar las medidas más drásticas para aquellos que resulten responsables. Se debe poner a cargo de esta fiscalización a alguien que pueda dar al país garantías de su imparcialidad. El Gobierno no puede pretender que, frente a estos acontecimientos, sea Ricardo Lagos Weber, el hijo del Presidente bajo cuyo mandato se cometieron éstos ilícitos, quién intervenga como parte fiscalizadora de estos hechos. Se necesita una intervención mayor en Chiledeportes y el gobierno debe asumir de una vez por todas la responsabilidad que le corresponde y demostrarle al país que afrontará este hecho con la seriedad que amerita el caso.
Sobre todo si recordamos que a diario miles de jóvenes, con el propio esfuerzo y el de sus padres, practican y desarrollan disciplinas deportivas para representar a nuestro país en diversas competencias.
Lo que ha pasado en Chiledeportes, o “Chilerecortes” como se le dice con más fuerza por estos días, eleva un urgente llamado de atención para que el Gobierno enfrente de una vez por todas la corrupción existente al interior de las instituciones públicas y evite la dilapidación de los recursos del estado.
Las cosas hay que decirlas por su nombre: la Concertación es el conglomerado político que gobierna actualmente, por lo tanto, si son ellos quienes administran estos recursos, son ellos los responsables de velar para que los fondos entregados a esta institución sean utilizados correctamente. Los responsables de estos hechos tienen nombre y apellido, y no es aceptable que el Gobierno haya tenido conocimiento de lo que pasaba desde el 11 de marzo de este año, y no adoptaran las medidas adecuadas para frenar la corrupción generalizada que existe en Chiledeportes.
Desgraciadamente la práctica habitual de fraudes e irregularidades se ha ido institucionalizando. Todavía están frescos en nuestra memoria los casos más emblemáticos como MOP- GATE o MOP – GESCAM, que nos abrieron los ojos respecto a estas prácticas.
La corrupción no va a ser eliminada con comisiones que nos entreguen diagnósticos que, al final, no nos conduzcan a nada. Es tiempo de que se implementen medidas eficaces y concretas. Es hora de que la Sra. Bachelet nos muestre la “mano dura” que prometió contra la delincuencia y “las manos limpias” que ofreció contra la corrupción. Es ahora cuando el país necesita que se lleve a la práctica el “caiga quién caiga”, que en el gobierno de Lagos nunca se hizo efectivo.
Esto que estamos conociendo es la punta del iceberg. Se trata del resultado de una muestra aleatoria, por tanto, si se empiezan a revisar todos los proyectos a los que se les adjudicaron fondos, probablemente la cantidad de dinero que ha sido malversado será aún mayor.
Para frenar todo esto no es suficiente con la renuncia de los directores regionales, ni con el anuncio de que se van a aplicar las medidas más drásticas para aquellos que resulten responsables. Se debe poner a cargo de esta fiscalización a alguien que pueda dar al país garantías de su imparcialidad. El Gobierno no puede pretender que, frente a estos acontecimientos, sea Ricardo Lagos Weber, el hijo del Presidente bajo cuyo mandato se cometieron éstos ilícitos, quién intervenga como parte fiscalizadora de estos hechos. Se necesita una intervención mayor en Chiledeportes y el gobierno debe asumir de una vez por todas la responsabilidad que le corresponde y demostrarle al país que afrontará este hecho con la seriedad que amerita el caso.

1 Comments:
que bueno que se refiera a la corrupcion de esa manera, me gustaria que su mismo actuar lo deberia haber tenido cuando era encargado de organizaciones comunitarias y participo de una gestion que dejo el municipio de mafil quebrado hasta los dias de hoy.... el pecado no es participar de una mala gestion, sino, de hacer vista gorda a todos los hechos de corrupcion que usted estaba al tanto y otros donde usted participo.... pero bueno me alegra que ahora este cambiando en pos del bien comun del pais...
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